ARACELI RODARTE

Dentro del Festival de Verano fue presentada Atrapados entre títeres, obra del grupo Teatro Demediado de San Miguel de Allende, Guanajuato; en la cual tuvo un papel fundamental la música, ya que ayudó a la interacción de los actores con los asistentes, la mayoría de ellos niños.

Montada por primera vez hace ocho años para teatro de calle en Coyoacán, esta obra, que ahora se presentó en el teatro Fernando Calderón de la capital zacatecana, con el paso del tiempo fue adquiriendo más dinámicas de pantomima, y ahora se realiza en foro cerrado. Sin embargo, esto no ejerce ningún cambio en la composición de la obra, según comentó Lorena Kasper, directora de la agrupación.

No obstante, este espectáculo fue mejor montado en este tipo de espacio, debido al papel que juegan las luces y al sentido íntimo, el cual compartió su público entre risas.

La obra se conformó por números musicales, los cuales fueron los que dieron la pauta para la creación de la historia, cuya trama fue el hallazgo hecho por dos presos, al momento de querer fugarse de la cárcel por un agujero, de títeres cuyo tamaño era el de una persona.

Aquí el títere figuró como personaje principal. “Para mí, el títere es una manera de expresar muchas emociones, por lo cual no cualquiera puede ser titiritero, ya que se necesita darle toda la atención, energía y emoción al objeto que estás tomando y tratar de que la gente no vea que estás jugando con él, sino que vean a un personaje, un animalito real en este caso, pero no real como se ve en la vida diaria, sino para la mente”.

Kasper consideró que dicha tarea es difícil, y desafortunadamente “los títeres se han demeritado mucho. Para mí, la instrucción del titiritero debe ser muy específica. Se debe tener en mente que el que se va a lucir y va a actuar, y tendrá la presencia principal es el muñeco”.

Eso, además, se tiene que transmitir únicamente con las manos, no puede haber ayuda del cuerpo.

Se ha desvalorizado, en gran medida por la situación económica, ya que las obras que requerían de 20 actores para títeres ahora se hacen con cinco y 15 títeres. “No se puede sustituir a un actor con un títere; son diferentes, porque ellos también poseen su propia personalidad”.

El títere, agregó, se debe constituir mentalmente, y conforme a eso no se le puede poner lo que se tenga a la mano, sino pensar exactamente como se quiere y cuáles son las cosas que se necesitan para que adquiera esa personalidad determinada.

En cuanto a la musicalización, “con trabajo de imaginación percibimos qué pasaba con la música, qué nos dice la música y conforme a eso se hace el títere”, detalló.

De ese modo, se partió de piezas como la ópera Rodelinda de Handel, I Will Survive, de Gloria Gaynor, y Macho Men de Village People. El criterio de selección se basó en que la música fuera apta para todo tipo de público, esto es, desde clásica hasta la de los 70 y 80, de manera que tanto adultos como pequeños pasaron una hora de diversión.

   

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